El sábado pasado decidió visitar la zona de Metro Revolución para conocer cariñosa llamada Margarita. Salí de la estación del metro y caminé hacia el parquecito donde se ubican los baños públicos, siguiendo las indicaciones que había leído. Después de unos minutos de espera, logré identificarla por la descripción que coincidía exactamente: una mujer alta y delgada que vestía un mallón deportivo de color rosa. Iniciamos la conversación y me explicó que es originaria de Veracruz y que actualmente se encuentra trabajando en la Ciudad de México por un período de dos semanas. Acordamos el servicio de sexo oral sin preservativo por un costo de ciento cincuenta pesos, precio que me pareció accesible en comparación con otras opciones en la zona. Durante el encuentro, observó que su actitud era cordial y profesional, mostrando buena disposición y respondiendo de manera positiva a la estimulación. El servicio se realizó sin contratiempos y dentro de los tiempos acordados. Al concluir, aproveché para preguntarle sobre su disponibilidad y me confirme que generalmente atiende en esa misma ubicación durante las tardes y noches, aunque recomendó tener precaución con la presencia policial en horarios muy avanzados debido a los riesgos de extorsión que se han reportado en la zona. Mi experiencia general fue satisfactoria considerando el costo accesible del servicio, aunque es importante mencionar que la zona presenta desafíos de seguridad que deben tomarse en cuenta antes de visitar.
